04 · 10 · 2023
Categoría / padecimientos del recto
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Fisura anal: qué es, síntomas y tratamiento

Una fisura anal es una pequeña herida o desgarro en la piel que recubre el ano, la abertura por donde se expulsan las heces. Esta lesión puede causar un dolor intenso y sangrado al defecar, así como picor o ardor en la zona afectada. Aunque suele ser una afección benigna y autolimitada, en algunos casos puede cronificarse y requerir un tratamiento específico.

¿Qué causa la fisura anal?

La causa más frecuente de la fisura anal es el paso de heces duras o grandes, que estiran y rasgan la piel del ano. Esto puede ocurrir por el estreñimiento, la falta de fibra o líquidos en la dieta, o el uso de algunos medicamentos que endurecen las heces. También puede provocar una fisura anal el esfuerzo excesivo al evacuar, ya sea por el estreñimiento o por la diarrea.

Otras causas menos comunes de la fisura anal son las enfermedades inflamatorias del intestino, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, que pueden causar inflamación y ulceración de la mucosa anal. También pueden producir una fisura anal las infecciones, las alergias, los traumatismos o las cirugías en la zona anorrectal. En casos muy raros, la fisura anal puede ser un signo de un cáncer anal o de otras enfermedades sistémicas.

¿Qué síntomas produce la fisura anal?

El síntoma principal de la fisura anal es el dolor agudo y punzante en el ano durante y después de las deposiciones. El dolor puede durar desde unos minutos hasta varias horas, y puede interferir con las actividades diarias y el sueño. El dolor también puede provocar un espasmo del músculo del esfínter anal, que dificulta la cicatrización de la herida y aumenta el riesgo de que se vuelva crónica.

Otro síntoma frecuente de la fisura anal es el sangrado rectal, que se manifiesta como unas gotas de sangre roja y fresca en el papel higiénico o en el inodoro después de defecar. El sangrado suele ser escaso y no pone en peligro la vida, pero puede causar anemia si se prolonga en el tiempo.

Otros síntomas menos habituales de la fisura anal son el prurito o picazón en el ano, la secreción de moco o pus por la herida, y la presencia de un bulto o una piel sobrante cerca del ano, llamado papila hipertrófica o tag cutáneo.

¿Cómo se diagnostica la fisura anal?

El diagnóstico de la fisura anal se basa en la historia clínica y el examen físico del paciente. El médico preguntará sobre los losíntomas, los hábitos intestinales, los antecedentes personales y familiares, y los posibles factores desencadenantes o agravantes de la lesión. El médico también realizará una inspección visual del ano para observar si hay una grieta o una herida en la piel.

En algunos casos, el médico puede necesitar realizar otras pruebas para confirmar el diagnóstico, descartar otras causas o evaluar la gravedad de la fisura. Estas pruebas pueden incluir:

  • Anoscopia: consiste en introducir un tubo corto e iluminado por el ano para ver el interior del canal anal.
  • Sigmoidoscopia: consiste en introducir un tubo flexible con una cámara por el ano para ver el interior del recto y parte del colon.
  • Colonoscopia: consiste en introducir un tubo flexible con una cámara por el ano para ver el interior de todo el colon.
  • Biopsia: consiste en tomar una muestra de tejido de la herida para analizarla al microscopio y descartar la presencia de células cancerosas o inflamatorias.

¿Cómo se trata la fisura anal?

El tratamiento de la fisura anal depende de la duración, la gravedad y la causa de la lesión. En general, se distinguen dos tipos de tratamiento: el conservador y el quirúrgico.

El tratamiento conservador se basa en medidas higiénico-dietéticas y farmacológicas que tienen como objetivo aliviar el dolor, favorecer la cicatrización y prevenir las recurrencias. Estas medidas incluyen:

  • Seguir una dieta rica en fibra y beber abundante agua para ablandar las heces y evitar el estreñimiento.
  • Usar laxantes o ablandadores de heces si es necesario para facilitar las deposiciones.
  • Aplicar compresas frías o calientes sobre el ano para reducir la inflamación y el espasmo muscular.
  • Usar cremas o pomadas anestésicas, antiinflamatorias o cicatrizantes para aliviar el dolor y favorecer la curación.
  • Tomar analgésicos orales o supositorios si el dolor es intenso o persistente.
  • Usar baños de asiento con agua tibia o con sustancias antisépticas o cicatrizantes para limpiar y desinfectar la zona afectada.
  • Evitar el uso de papel higiénico, toallitas o jabones irritantes que puedan empeorar la lesión.
  • Evitar las relaciones sexuales anales hasta que la herida esté completamente curada.

El tratamiento quirúrgico se reserva para los casos en los que el tratamiento conservador no es efectivo o la fisura es crónica o complicada. El objetivo de la cirugía es eliminar la herida y relajar el músculo del esfínter anal para facilitar la cicatrización y prevenir las recurrencias. Existen diferentes técnicas quirúrgicas para tratar la fisura anal, que se pueden clasificar en dos grupos:

  • Cirugía abierta: consiste en realizar una incisión en el ano para acceder a la fisura y extirparla. También se puede realizar una incisión parcial o total del músculo del esfínter anal (esfinterotomía) para reducir la presión y el espasmo. Esta cirugía tiene una alta tasa de éxito, pero también implica un mayor riesgo de complicaciones, como sangrado, infección o incontinencia fecal.
  • Cirugía cerrada: consiste en realizar una inyección de toxina botulínica (botox) en el músculo del esfínter anal para relajarlo temporalmente y favorecer la cicatrización de la fisura. Esta cirugía tiene una menor tasa de éxito, pero también implica un menor riesgo de complicaciones, como sangrado, infección o incontinencia fecal.

La elección del tipo de cirugía depende de varios factores, como la gravedad, la localización y la causa de la fisura, así como de la preferencia del paciente y del cirujano. La cirugía abierta suele ser más adecuada para las fisuras crónicas, complejas o recurrentes, mientras que la cirugía cerrada suele ser más adecuada para las fisuras agudas, simples o refractarias.

¿Qué complicaciones puede tener la fisura anal?

La fisura anal puede tener algunas complicaciones si no se trata adecuadamente. Algunas de estas complicaciones son:

  • La cronificación de la fisura, que ocurre cuando la herida no se cierra por completo y persiste durante más de 6 semanas. Esto puede deberse a una mala cicatrización, a una infección o a factores predisponentes no corregidos. La fisura crónica puede causar un dolor constante y dificultar el tratamiento.
  • La formación de un absceso o una fístula perianal, que ocurre cuando la infección se extiende desde la herida hasta los tejidos circundantes y crea una bolsa de pus (absceso) o un conducto anormal (fístula) entre el ano y la piel. Esto puede provocar síntomas como fiebre, inflamación, secreción purulenta o fístula cutánea.
  • La estenosis anal, que ocurre cuando la cicatrización de la herida produce una estrechez o una rigidez del ano que dificulta el paso de las heces. Esto puede provocar síntomas como estreñimiento, dolor, sangrado o incontinencia fecal.

¿Cómo se puede prevenir la fisura anal?

La fisura anal no se puede prevenir por completo, pero se pueden tomar algunas medidas para reducir el riesgo de padecerla o de que se repita. Estas medidas son:

  • Mantener una buena higiene anal y evitar las irritaciones o las infecciones en la zona.
  • Seguir una dieta equilibrada y rica en fibra y beber abundante agua para evitar el estreñimiento y facilitar las deposiciones.
  • Evitar el uso de laxantes o enemas irritantes que puedan dañar la mucosa anal.
  • Evitar el esfuerzo excesivo al defecar, ya sea por el estreñimiento o por la diarrea.
  • Usar lubricantes o preservativos durante las relaciones sexuales anales para prevenir las lesiones o las infecciones.
  • Consultar al médico ante cualquier síntoma o signo de fisura anal, como dolor, sangrado o masa en el ano.
  • Seguir las indicaciones médicas y los cuidados postoperatorios en caso de haber sido sometido a una cirugía para la fisura anal.

Conclusión

La fisura anal es una herida o un desgarro en la piel del ano que causa un dolor intenso y sangrado al defecar. Su causa más frecuente es el paso de heces duras o grandes que rasgan la piel. Su tratamiento puede ser conservador o quirúrgico, dependiendo de la duración y la gravedad de la lesión. Su prevención se basa en mantener una buena salud intestinal y anal, y en acudir al médico ante cualquier sospecha.

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