Una fisura anal es una pequeña herida o desgarro en la piel que recubre el ano, la abertura por donde se expulsan las heces. Esta lesión puede causar un dolor intenso y sangrado al defecar, así como picor o ardor en la zona afectada. Aunque suele ser una afección benigna y autolimitada, en algunos casos puede cronificarse y requerir un tratamiento específico.
La causa más frecuente de la fisura anal es el paso de heces duras o grandes, que estiran y rasgan la piel del ano. Esto puede ocurrir por el estreñimiento, la falta de fibra o líquidos en la dieta, o el uso de algunos medicamentos que endurecen las heces. También puede provocar una fisura anal el esfuerzo excesivo al evacuar, ya sea por el estreñimiento o por la diarrea.
Otras causas menos comunes de la fisura anal son las enfermedades inflamatorias del intestino, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, que pueden causar inflamación y ulceración de la mucosa anal. También pueden producir una fisura anal las infecciones, las alergias, los traumatismos o las cirugías en la zona anorrectal. En casos muy raros, la fisura anal puede ser un signo de un cáncer anal o de otras enfermedades sistémicas.
El síntoma principal de la fisura anal es el dolor agudo y punzante en el ano durante y después de las deposiciones. El dolor puede durar desde unos minutos hasta varias horas, y puede interferir con las actividades diarias y el sueño. El dolor también puede provocar un espasmo del músculo del esfínter anal, que dificulta la cicatrización de la herida y aumenta el riesgo de que se vuelva crónica.
Otro síntoma frecuente de la fisura anal es el sangrado rectal, que se manifiesta como unas gotas de sangre roja y fresca en el papel higiénico o en el inodoro después de defecar. El sangrado suele ser escaso y no pone en peligro la vida, pero puede causar anemia si se prolonga en el tiempo.
Otros síntomas menos habituales de la fisura anal son el prurito o picazón en el ano, la secreción de moco o pus por la herida, y la presencia de un bulto o una piel sobrante cerca del ano, llamado papila hipertrófica o tag cutáneo.
El diagnóstico de la fisura anal se basa en la historia clínica y el examen físico del paciente. El médico preguntará sobre los losíntomas, los hábitos intestinales, los antecedentes personales y familiares, y los posibles factores desencadenantes o agravantes de la lesión. El médico también realizará una inspección visual del ano para observar si hay una grieta o una herida en la piel.
En algunos casos, el médico puede necesitar realizar otras pruebas para confirmar el diagnóstico, descartar otras causas o evaluar la gravedad de la fisura. Estas pruebas pueden incluir:
El tratamiento de la fisura anal depende de la duración, la gravedad y la causa de la lesión. En general, se distinguen dos tipos de tratamiento: el conservador y el quirúrgico.
El tratamiento conservador se basa en medidas higiénico-dietéticas y farmacológicas que tienen como objetivo aliviar el dolor, favorecer la cicatrización y prevenir las recurrencias. Estas medidas incluyen:
El tratamiento quirúrgico se reserva para los casos en los que el tratamiento conservador no es efectivo o la fisura es crónica o complicada. El objetivo de la cirugía es eliminar la herida y relajar el músculo del esfínter anal para facilitar la cicatrización y prevenir las recurrencias. Existen diferentes técnicas quirúrgicas para tratar la fisura anal, que se pueden clasificar en dos grupos:
La elección del tipo de cirugía depende de varios factores, como la gravedad, la localización y la causa de la fisura, así como de la preferencia del paciente y del cirujano. La cirugía abierta suele ser más adecuada para las fisuras crónicas, complejas o recurrentes, mientras que la cirugía cerrada suele ser más adecuada para las fisuras agudas, simples o refractarias.
La fisura anal puede tener algunas complicaciones si no se trata adecuadamente. Algunas de estas complicaciones son:
La fisura anal no se puede prevenir por completo, pero se pueden tomar algunas medidas para reducir el riesgo de padecerla o de que se repita. Estas medidas son:
Conclusión
La fisura anal es una herida o un desgarro en la piel del ano que causa un dolor intenso y sangrado al defecar. Su causa más frecuente es el paso de heces duras o grandes que rasgan la piel. Su tratamiento puede ser conservador o quirúrgico, dependiendo de la duración y la gravedad de la lesión. Su prevención se basa en mantener una buena salud intestinal y anal, y en acudir al médico ante cualquier sospecha.